Puzzles
La idea de armar un rompecabezas siempre me resultó bastante deprimente y aburrida, una pérdida total de tiempo que no llevaba a nada más que a una imagen compuesta de pequeñas partes. Y ahora resulta que mi trabajo es armar rompecabezas. Coordinar, comentar, planear cada una de las pequeñas piezas que tendrán que acomodarse de alguna manera para conseguir un resultado psicológicamente atractivo. ¿Armar rompecabezas verdaderamente aburrido y deprimente?, no, en realidad es mucho más divertido de lo que pude haber esperado. ¿Por qué? porque mis rompecabezas involucran a personas, desde quienes sugieren las imágenes resultantes hasta quienes preparan las piezas para armarlos. Se parte de un blueprint para concebir lo que en algún momento será recorrido por seres humanos, carne y hueso, gusto, hábito y placer.